viernes, 22 de octubre de 2010

ALTER EGO

Por. Dr. Sote
¿Y los expresidentes, apá?
Los gravísimos problemas que soportamos estoicamente, nos hacen volver la mirada hacia el ayer. Y es que si pensamos que todo tiempo pasado fue mejor… quién sabe. Es oportuno enjuiciar histórica y socialmente el trabajo de los últimos expresidentes. Hagamos un somero ejercicio acerca del actuar de los otrora manda más.
Gustavo Díaz Ordaz, sostuvo una macroeconomía estable y dinámica. Reprimió a los sindicatos, a los partidos políticos, a los estudiantes, a los maestros a los … a todo el que osara criticar su gobierno. Cerró las puertas al juego político y censuró la actividad democrática. Claro está, los inolvidables y espantosos acontecimientos del 68 harían olvidar cualquier mérito que hubiese obtenido.
Luis Echeverría Álvarez, a pesar de sus intentos por desligarse del dos de octubre, jamás lo ha podido lograr. Con él se inició la peor pesadilla económica. Demagogo, exhibicionista y sobre todo, un tipo al que le daba por hablar horas y horas, dio los primeros e importantes pasos para llevar al país a la bancarrota. Incapaz de limpiarse las manos de su participación en los trágicos hechos del 68, tuvo que lidiar con más manchas rojas en el famoso jueves de corpus. La propiedad privada estuvo en peligro y sus excentricidades solo fueron eso.
José López Portillo. Es un punto y aparte. Demagogia, soberbia, desparpajo y una tremenda corrupción caracterizaron su desempeño como presidente. Hablador como pocos “defenderé el peso como un perro” permitió y estimuló el enriquecimiento ilícito de quienes le rodearon. Nada que decir de lo económico, de pasar a administrar la riqueza, nos sumimos en la más dura recesión. Sólo recuérdese la nacionalización de la banca y sus nefastos resultados. Por cierto alcanzó la presidencia sin oposición.
Miguel de la Madrid. Más oscuro que sus trajes, pasó con mucha pena y poquísima gloria. Tampoco permitió la transición política hacia la democracia. La inflación alcanzaba el trescientos por ciento anualmente. Los salarios se caían y los productos, como jamás habíamos sufrido, escaseaban. Muchísimo circulante y nada que comprar. Al final de su periodo Salinas y los Chicago´s boys trabajaron con el famoso Pacto de Solidaridad que detuvo un poco la caída. Nadie sabe cómo es posible que se atreva a hacer declaraciones aun hoy en día.
Carlos Salinas de Gortari. Aún debemos esperar un juicio más objetivo de parte de la historia. Permitió el juego político, metió al orden a algunos seudo líderes y a la cárcel a otros. Creo un organismo que convocara, revisara, efectuara y calificara las elecciones, dio pie a que la oposición alcanzara puestos clave (recuerden que cuando Ruffo Aple tomó posesión, la ovación para el presidente fue histórica). Problemas internos en su partido empañaron el excelente trabajo de su equipo de imagen y su necedad en mantener el tipo de cambio llevaron a los errores de diciembre. A pesar de los intentos de satanizarlo, sin embargo, se mueve.
Vicente Fox Quezada. Extraordinario opositor, fue un producto relativamente fácil de vender en el marketing político desde sus tiempos de candidato a diputado, gobernador, etc.. Las irregularidades en la elección de la primera vez que se lanzó a la gubernatura de su estado, lo hicieron más famoso. Directo, a veces fanfarrón, sincero, atrabancado, su ahora esposa hizo todo lo posible por espantarle su buena fama. Es uno de los presidentes con el menor grado de cultura. Lástima, casi siempre se es mejor en el grito opositor, que en el ejercicio del poder. Tal vez ni pena ni gloria.
Y el actual, no, aun no termina su gestión. Todavía puede pasar un milagro y encontrarse con una varita mágica que le ayude. Y estos son los expresidentes más recientes.
Perdón, me faltaba uno. Le tocó la candidatura a la presidencia y posteriormente la primera magistratura por accidentes de la vida política de este ahora maltrecho país. Iniciando su gestión se destapó una crisis tremenda –no estoy de acuerdo que la más cruda de la historia, esa se las dejo a JLP y MMH- supo capotar los problemas económicos, bien en lo político, no fue un hombre excéntrico que amara los reflectores. Permitió el libre tránsito de la alternancia política y vive tranquilamente, trabajando como cualquier hijo de vecina, sin cobrar la pensión vitalicia a la que tienen derechos los exs. Fue un buen presidente y muchísimo mejor expresidente: Ernesto Zedillo.
Mi Alter ego piensa que debemos impulsar los eventos culturales. La cultura y su difusión es la parte agradable, inteligente, simpática y motor de desarrollo de la sociedad.

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