Por. Dr. Sote
Ojalá a César Duarte le vaya muy bien en su gestión como gobernador. Porque si le va bien a él nos va bien a todos y sobremanera a Chihuahua.
Decía Descartes que ante una dificultad debemos "Dividir cada una de los problemas en tantas partes como sea posible para obtener una mejor solución". Se dice que a grandes problemas grandes soluciones, pero no es del todo correcto. La insinuación de la supresión de los derechos individuales, como se ha ofertado, no es una respuesta viable a la situación de extrema inseguridad que hoy soportamos y sólo afectaría a los ciudadanos pacíficos, comunes y corrientes como usted y como yo.
Retomando el estilo cartesiano, me agrada la iniciativa del gobernador de atacar los problemas partiéndolos en piezas. Sobre todo el de no permitir la circulación de automóviles chuecos. Estoy entendiendo que la autoridad impedirá que transiten vehículos sin placas. Y esto traerá varias consecuencias.
La anárquica entrada de automóviles ilegales trajo consigo conductas nada deseables y por supuesto nefastas consecuencias. Como ciudadanos nos “instruimos” –si es que los antivalores se pueden cultivar- a pasar por encima de la ley, a conocer la parte “buena” de la impunidad, el rostro “cómodo” del soborno y a defender el “derecho” ciudadano de no respetar la legislación. Por su parte, los gobiernos de aquellos ayeres en un plan paternalista, demagógico, corrupto en no pocas ocasiones, y, sin ganas de cumplir su obligación, permitieron que todos aprendiéramos a violar -sin miedo alguno- los reglamentos. Y muchos creyeron ser inteligentes, prácticos, hábiles y felices.
El no permitir que los vehículos transiten sin placas debe ser regla universal: ni los más pobres ni los más ricos podrán guiar un vehículo legalmente irregular. Ni porque unos cuenten con precarios recursos económicos y a los otros les sobre. Ni porque sean funcionarios públicos federales, ni estatales ni municipales. Le ley debe ser pareja.
Y entonces tendremos que reeducarnos y reaprender el valor de respetar la ley, saber de los beneficios de vivir legal y respetuosamente y a conducirnos y mantenernos como ciudadanos responsables y.
Mi alter ego me dice que debo felicitar a los salientes –esos a los cuales Luís Echeverría llamó “Emisarios del Pasado”- porque sacrificaron parte de su vida trabajando incansablemente por y para el estado. Todavía cree que cumplieron valerosa y patrióticamente el poder que el pueblo les confirió, les prestó. Me instruye a agradecerles su función y a desearles muchos éxitos, pero a veces mi alter ego se equivoca.
Decía Descartes que ante una dificultad debemos "Dividir cada una de los problemas en tantas partes como sea posible para obtener una mejor solución". Se dice que a grandes problemas grandes soluciones, pero no es del todo correcto. La insinuación de la supresión de los derechos individuales, como se ha ofertado, no es una respuesta viable a la situación de extrema inseguridad que hoy soportamos y sólo afectaría a los ciudadanos pacíficos, comunes y corrientes como usted y como yo.
Retomando el estilo cartesiano, me agrada la iniciativa del gobernador de atacar los problemas partiéndolos en piezas. Sobre todo el de no permitir la circulación de automóviles chuecos. Estoy entendiendo que la autoridad impedirá que transiten vehículos sin placas. Y esto traerá varias consecuencias.
La anárquica entrada de automóviles ilegales trajo consigo conductas nada deseables y por supuesto nefastas consecuencias. Como ciudadanos nos “instruimos” –si es que los antivalores se pueden cultivar- a pasar por encima de la ley, a conocer la parte “buena” de la impunidad, el rostro “cómodo” del soborno y a defender el “derecho” ciudadano de no respetar la legislación. Por su parte, los gobiernos de aquellos ayeres en un plan paternalista, demagógico, corrupto en no pocas ocasiones, y, sin ganas de cumplir su obligación, permitieron que todos aprendiéramos a violar -sin miedo alguno- los reglamentos. Y muchos creyeron ser inteligentes, prácticos, hábiles y felices.
El no permitir que los vehículos transiten sin placas debe ser regla universal: ni los más pobres ni los más ricos podrán guiar un vehículo legalmente irregular. Ni porque unos cuenten con precarios recursos económicos y a los otros les sobre. Ni porque sean funcionarios públicos federales, ni estatales ni municipales. Le ley debe ser pareja.
Y entonces tendremos que reeducarnos y reaprender el valor de respetar la ley, saber de los beneficios de vivir legal y respetuosamente y a conducirnos y mantenernos como ciudadanos responsables y.
Mi alter ego me dice que debo felicitar a los salientes –esos a los cuales Luís Echeverría llamó “Emisarios del Pasado”- porque sacrificaron parte de su vida trabajando incansablemente por y para el estado. Todavía cree que cumplieron valerosa y patrióticamente el poder que el pueblo les confirió, les prestó. Me instruye a agradecerles su función y a desearles muchos éxitos, pero a veces mi alter ego se equivoca.
doctorsote@gmail.com
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