Por. Dr. Sote
Cuando el gobernador –el todavía gobernador- de Jalisco declaró que no le ha perdido el “asquito” así, en diminutivo a los matrimonios homosexuales, cabe preguntar: ¿no le dan asco los borrachos? ¿no le dan vergüenza los boca suelta? ¿no le dan pena quienes insultan a diestra y siniestra, sean a poquitos o a muchos, porque simplemente no piensan como él? ¿no tiene pudor de presentarse a un evento público cayéndose de ebrio? ¿es peor ser homosexual que gobernador irrespetuoso, grosero, altanero, irreverente, quien no sabe detenerse ni controlarse ante damas, caballeros y eclesiásticos? ¿no le da tristeza que sus paupérrimas palabras hayan sido motivo de sonora carcajada y de festejo –inexplicable para nosotros- por parte de decentes damas, galantes caballeros, excelentísimos representantes eclesiásticos y demás funcionarios públicos?
Seguramente la resaca de Emilio González, no ha terminado. Regresa peor que nunca haciendo declaraciones que ahora no puede justificar bajo el influjo de las copas –mala disculpa siempre- ni pidiendo indulgencias a don Juan. Ni duda cabe que la cruda es más peligrosa que la misma embriaguez.
Y lo más peligroso es que “todavía” no le “ha perdido” el “asquito” a los matrimonios y a las personas gay ¿estará haciendo todo lo posible por quitárselo? Del odio al amor hay un paso, y con esa manera de beber, nadie sabe si al final de la noche pagó o le pagaron.
Mi alter ego me pide que sea optimista. Cree que las cosas van a cambiar, que van a mejorar. no pasará mucho tiempo, me dice, para poder volver a ver una sociedad en paz. Espero que mi alter ego no se equivoco, ahora yo creo en él.
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