A excepción de Benito Juárez, el inventario de los héroes mexicanos tiene en común el padecimiento de la derrota, desde Cuauhtláuac hasta Pancho Villa y el mismo Colosio, último gran icono del imaginario social mexicano, participa de este destino. Nuestros héroes son personajes malogrados, o quizá hemos llevado "lo malogrado" a la apoteosis. Hace un par de días mientras conducía a la universidad vi pegada en la defensa de un auto, un engomado que decía “Colosio vive” los mexicanos en lo general aceptamos la idea de que Colosio fue asesinado por Salinas de Gortari, de que Aburto, fue no sólo un chivo expiatorio, sino una ficción, y aceptamos la idea de que México sería otro de no haber muerto Colosio. Todas estas inercias y asentimientos son esencialmente acríticos.
¿Qué significa Colosio vive? Luis Donaldo, fue un economista que pudo recibirse en el ITESM, que estudió en Pensilvanya y en Austria, fue catedrático, Diputado y Senador, presidió la SEDESOL y fue hasta Presidente de su Partido. Ha sido vituperado –como es común- por las derechas mexicanas tildándolo de mediocre y hasta naco. “Colosio vive” puede significar que los políticos priistas del México de los 90’s pudieron prescindir de Luis Donaldo, ya que éste sólo fue un tecnócrata más, un profesor neoliberal como Zedillo o Salinas. O también: que el mexicano siente una profunda inclinación por la derrota, y que sus héroes son loables por haber sido víctimas. O inclusive “Colosio vive” puede significar la esperanza de un pueblo que reiteradamente se resigna a la injusticia. Ante un hecho accidentado y oscuro como el asesinato de Colosio prácticamente todas las interpretaciones son verosímiles, el espíritu del pueblo se encargará de ordenar el mito.
Los apologetas del Colosio salvador, se sirven de fragmentos de sus discursos así como de su probable disidencia, dada la inconformidad de Manuel Camacho Solís al ser ungido Luis Donaldo candidato presidencial. Estos argumentos funcionarían si fueran los únicos y los de más peso en la escena Nacional. La contraparte es pensar a Colosio, no como el fugaz candidato, que debía pronunciar discursos brillantes y democráticos, pero sí en Luis Donaldo, un político de carrera, tolerante, habituado y conocedor de las prácticas políticas de su partido, cómplice y artífice de las mismas, ser el presidente de un Partido hegemónico en un sistema político no democrático, implica haberse comprometido, implica haber superado todas las fases previas en la ascensión al poder, repito, en un sistema no democrático. Sin duda el candidato presidencial del 94, es tan disímil de Luis Donaldo el político de carrera, como en su momento lo fueron el Fox de la V de la victoria, y su homólogo de la banda presidencial.
Nos toca reflexionar a nosotros a quién asesinaron realmente en “Lomas Taurinas el 23 de Marzo del 94” si al tecnócrata o al caudillo, y lo más importante cual de los dos vive realmente.
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