domingo, 26 de septiembre de 2010

Ascensión

ascensión.

(Del lat. ascensĭo, -ōnis).

1. f. Acción y efecto de ascender (‖ a un sitio más alto).

2. f. por antonom. Subida de Cristo a los cielos.

3. f. Fiesta movible con que anualmente celebra la Iglesia católica este misterio, el jueves, cuadragésimo día después de la Pascua de Resurrección.

4. f. Exaltación a una dignidad suprema, como la del pontificado o del trono.

5. lug. Municipio del estado de Chihuahua, Mx
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Luego de la militarización de las calles de Chihuahua, de la intervención de miles de agentes federales, en coordinación con sus pares estatales y municipales, luego de las reiteradas declaraciones de los funcionarios de los tres órdenes de gobierno, sobre la llamada guerra contra el narco, el estado mejicano se jugaba todas sus cartas, no se requiere ser un adivino para ensayar la idea de que el Estado mejicano tal y como lo conocemos, habrá de concluir una vez quemadas sus baterías. No habrá razón para pensar distinto. La reiterada y evidente impunidad e incapacidad del gobierno para resolver los problemas de su pueblo nos llevan a esta hipótesis.
Al parecer debemos acostumbrarnos a que no lo hemos visto todo, -ello debería maravillarnos- puesto que esta generación de mejicanos, provenía de una que vivió y malgastó cómodamente la riqueza de la Era del petróleo en México, esa Era concluyó en el foxiato, todavía participamos del moribundo Estado de bienestar y de los desfasados privilegios sociales de las instituciones posrrevolucionarias, hay algunos quienes viven de una cómoda pensión otorgada por el Estado, que ahora es para nosotros como un fantasma. Pero esos mismos, y los que llegamos un poco tarde, hemos sido testigos en el último sexenio de muchas más sorpresas que las décadas pasadas; la sorpresa de hallar una cabeza en plena vía pública, de hombres mutilados, colgados de un puente en pleno periférico, de masacres de estudiantes, en Creel y en Juárez, de soldados robando expendios cuando deberían hacer lo contrario, de bombas, granadas, de niños que se fugan el día del grito, y que violan mujeres, de motines, de capos que escapan de hospitales privados de lujo, o de centros de readaptación de máxima seguridad y que luego aparecen en Forbes, hemos sido sorprendidos por la suspensión del grito en varios municipios del estado en pleno bicentenario! Hemos visto gobernadores asustados, alcaldes muertos. Líderes históricos secuestrados. Somos de alguna manera la generación de lo inédito. Y No, no lo hemos visto todo, hace unos días en Ascensión, Chihuahua, la muchedumbre linchó dos presuntos secuestradores, este hecho, también inédito en nuestra historia cercana nos regresa a la reflexión, ¿el linchamiento ciudadano es un signo de anarquía o un síntoma de participación ciudadana? –entendida ésta en la más eminente de sus acepciones- quizás es ambas, quizá es el anunciamiento de que el sistema posrrevolucionario habría de caducar pocos días antes de su centenario, y que ante su inevitable despedida no sabemos otra cosa que la barbarie, el linchamiento de Ascensión ratifica dos intuiciones generales y conocidas: la clase gobernante nunca ha servido para nada y el pueblo sigue siendo tan incivil, como hace doscientos años. Sin embargo, este hecho –ligado a otros donde por ejemplo, una mujer dispara contra un hombre quien la atacaba- también puede interpretarse como la insurrección de un poder desconocido hasta ahora en el espíritu mejicano, la violencia es siempre un retroceso a la barbarie, pero no siempre se retrocede de manera idéntica, tal vez estos latidos, estos instintos, los de quienes han padecido y sobrevivido a la impunidad y a la corrupción, sean algo más, signifiquen otra cosa.

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